Cómo mola la tercera temporada de “Supernatural”. Especialmente desde que la segunda apesta. Recuerdo como pasaba en el DVD los capítulos de la segunda temporada, uno tras otro… no sé, a lo mejor me pilló en una mala época, pero me aburrió como una ostra. De hecho, una serie protagonizada por una ostra tiene que tener su puntito… porque lo que es la segunda temporada de “Supernatural”… ná de ná. La primera era correctita, con algunos episodios guapos de verdad, nunca llegó a X Files pero mira, ¿una serie de rollo sobrenatural con un par de protas con gancho recorriendo los USA en su cochazo negro? I´m in! La segunda, para mí, fue un despendole sin sentido. No sabía a dónde iba… sólo se remendó la cosa un poco al final de temporada, con un episodio medio-majo para lo que había sido la temporada.
Pero la tercera temporada… it´s back on track! Parece que saben a dónde van, y eso se nota en una aceptable dosificación de información e inclusión de nuevos personajes (esa muchachita rubia que parecía Buffy pero que no era tal), así como en una agradecida despedida de personajes-paquete (¡¡adiós madre e hija de bar de carretera!! Nobody will miss you). Lo dicho, que el 3×01: “The Magnificent Seven”, el 3×02: “The Kids Are Alright”; y el 3×03: “Bad Day at Black Rock” (con una historia parecidísima a un episodio chanante de la séptima temporada de “Expediente X”, creo recordar, aquel del tipo que era un gafe) me han puesto en paz con la serie y en disposición de disfrutar todo lo que venga. “Supernatural” siempre me dio cirto tufillo a “Roswell”, una serie con potencial que nunca encontró la frecuencia adecuada… esperemos que la enderecen definitivamente.